Hablar de mi obra no me resulta fácil ya que para mí el acto de crear es un momento muy íntimo conmigo misma. A veces es un duelo con mis brujas más malas y otras es un diálogo amigable con mis otros yos, en estos casos es como un mimo al alma un organizar ideas, pensamientos que a veces no soy consciente de que están ahí. Si en este proceso sale algo que a su vez le toque el alma a alguien más, que le despierte una emoción para mí es tarea cumplida. Mis mujeres y mis niños salen como resultado en unos casos de una añoranza, nostalgia de lo que pasó, de lo perdido y en otros como este diálogo interno.

Me interesa mucho más escuchar lo que mis imágenes generan en otros que contar de dónde o por qué son de tal manera. Creo que el arte se siente no se debe explicar y que una vez en la mirada del otro la descubre la obra toma vida propia y debe empezar otro diálogo que ya no me pertenece a mí.

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